Antenas: unos receptores fantásticos

Las antenas de los insectos y en concreto de las hormigas están repletas de estructuras sensoriales (fig. 1) llamadas sensilias, que utilizan para detectar señales químicas y mecánicas, cambios en temperatura, humedad, niveles de CO2 y también al parecer para la comunicación auditiva. En estas estructuras se encuentran neuronas sensoriales que actúan como receptores de las señales.




Se sabe muy poco sobre la variación en número, tamaño y estructura de las sensilias en la familia Formicidae.

Las más importantes son: (vease fig. 2):

  • Sensilias tricoideas y tricoideas curvadas (T y TC): parece que responden a una amplia gama de compuestos orgánicos.
  • Sensilias basicónicas: (B) son gruesas perpendiculares a la superficie de la antena y emparejadas con las sensilias caéticas. Se consideran sensilias olfativas.
  • Sensilias caéticas: (C) son rectas y probablemente sean receptores quimiosensoriales y mecanosensoriales capaces de detectar vibraciones o de contacto.

Las siguientes son sensilias internas que se observan como poros cuticulares sobre la superficie de la antena (P):

  • Sensilias ampuláceas: probablemente sean receptores de temperatura, humedad o dióxido de carbono.
  • Sensilias coelocónicas: la función de estas puede ser olfativa.